Por fin llegó el
día, y que contaros que me lo pasé como cuando era niño y
flipaba viendo a los escaladores subir por las paredes de
Vegacervera, pues si fue una pasada, tengo tantas cosas
deanvulando por la cabeza que este pequeño relato no lo voy a poder escribir de una tirada, voy a necesitar varias atacadas para poder expresar todos mis pensamientos.
Deciros que no puedo hacer comentarios nada mas que como un aprendiz de corredor que se ha encontrado con algo que no esperaba fuera tan bonito y divertido, aunque
también he de decir que en mi caso muy sacrificado pues
sufrí lo inimaginable para no abandonar y llegar a la meta.
Voy a comenzar desde el principio pues yo creo que es lo mejor.
Cinco de la madrugada del domingo, no consigo dormir, a las 7:30 en pie, una ducha calentita que acabó con agua
fría para espabilar, de aquí a preparar el desayuno,
ah! y todo esto procurando no hacer
ruido para no despertar a mi niña pequeña y la mamá.
Cereales con
yogur, dos rebanadas de pan con aceite y medio litro de zumo de
limón con agua
azúcar y poco de bicarbonato, que creo haber
leído en algún blog que es muy bueno antes de correr.
Me hecho en el sofá, viendo un documental mientras espero
a mi hermano que viene a buscarme para acercarme a la carrera.
Las nueve menos cinco suena el timbre voy
rápido a abrir para no hacer ruido,
Beltranín puntual como siempre, le tengo un café preparado, acabo de hacer la bolsa y en marcha.
El
día esta con niebla, pero no me parece que vaya a llover, aparcamos en el palacio de
los deportes, y vamos caminando hasta donde el hispánico, por allí está
Pochi ya de uniforme haciendo guardia, es voluntario de protección civil, gracias a él y otros muchos mas es posible la
organización de este tipo de eventos.
Cada vez queda menos tiempo y hay mas nervios en el cuerpo, estoy alucinando con la cantidad de gente que hay en pantalón corto, con mallas,
chandal, etc, de todas las partes de España, es una pasada, estoy
flipando en colores.
Vamos al
callejón del
hispanico, a ver si vemos a mi cuñado
Edu, caminamos hasta la orilla del
rio, pero no le vemos, eso si
mogollón de peña
calentando, y estirando, me quito el
pantalón del
chandal y empiezo a estirar, corro hasta las chabolas del río, que lugar da miedo, ya no quedan mas de diez minutos, me desprendo de la sudadera se la doy a mi hermano y me despido con esta frase " hermano no se si voy a acabar la carrera, pero si acabo, seguro que no soy el último ".
Me pongo lo cascos, "
sintocino " cadena cien en el
mp3, y caminando entre la multitud con la
música en las orejas me dirijo a mi bola al final del mogollón de gente,
todavía me da tiempo a
hechar una
meadita, entro en el
chef, veo a gente meando al lado de unos arboles y voy
pa allí a hacer lo mismo, hostia si enfrente está la puerta de una iglesia, bueno pues lo siento pero no aguantaba mas.
Otra ves
pa el mogollón, oigo un grito fuerte y de muchas personas a la vez será que dieron la salida, pues si, venga a correr, que
flipe, tardo en llegar a la salida dos minutos, enchufo mi cronometro, me
concentro e la música,y en el
pulsómetro y a correr, que caña esto es
increíble, todas las calles del centro de la ciudad cortadas para que la gente pueda correr a gusto y feliz, como si
estuviéramos en
Montecarlo pero los F-1 son nuestras zapatillas y nuestras piernas.
Subimos por la corredera
dirección a santo domingo, gente a los lados de la calle y por las ventanas animando sin parar, la sensación es imposible de describir, te emociona muchísimo, disfrutas como un mono en un
árbol,
demasiao.
Paso por detrás de la junta me encuentro muy bien, voy a mi ritmo, no me quiero contagiar de los demás, pues tengo miedo de no resistir hasta la meta, llegamos al
final de eras, vuelta para León, que de gente animando, la
retonda de la junta veo personas conocidas por todos los rincones, se quedan pillados al verme pues yo no hacia deporte desde hace por lo menos 15 años, me saludan y me
amiman, me dan
fuerza sicológica.
subimos por la calle ancha, catedral,
ahí va si pone que llevamos diez
kilómetros y ni me he enterado, que guay, ahora vamos para cerca de mi barrio la Palomera, jope por aquí si que veo conocidos, venga
Fer dale caña que vas bien, cada poco vigilo el
pulsometro y vigilo de no acelerarme para guardar fuerzas para el final.
Ya estoy en el barrio de El
Egido sigo caminado bien,
direccion a la granja, todo esto me es conocido, no hace mucho que entrené un domingo por aquí, bien
dirección al parque de la
candamia, llevo ya un rato un poco agobiado y parece que me está atacando el cansancio, paso por debajo de la carretera, el sol ya lleva un rato machacando, estoy solo no veo ningún corredor, paro, camino unos segundos,
pero que pasa el cuerpo ya no quiere correr, no es posible, hay que
llegar a la mete como sea, estoy en puente castro enfoco a la lastra, veo una
retonda un municipal amigo mio venga
Fer que no te queda nada, ya lo se pero voy
jodido, la personas
que están animando ven mi nombre en el dorsal y me animan, vamos Fernando, otra
retonda otra vez que veo al
Pochi venga
Fer que ya no te queda nada, todo esto me supera, miro mi
pulsometro, y me sobra mucho tiempo para llegar caminando a la meta, tengo que hacerlo, José aguado nunca que pensé que esta avenida se me
podía nunca hacer tan larga, me quito los auriculares, necesito
oír a la gente y a mi mismo.
Estoy en el corte ingles esto esta chupado, venga corre
Fer,
dedicase lo a tu hija,a tu mujer, a tu hermano, a tus
papis que te ven desde el cielo, lo vas a conseguir que mas da el tiempo lo importante es llegar, doy
la vuelta a la
retonda de la
plaza de toros veo a lo lejos a
Susanita con
mi niña en brazos, al lado
Beltranin, no me lo creo venga, venga, entro en el estadio recta de meta
ahí está
Edu y
Lauri corro para pasar la meta los gritos de la gente me impulsan, por fin llegué.
Que
flipe, parece que estoy borracho, serán las famosas
endorfinas, pero bueno el
esfuezo ha merecido la pena, dos horas y
veintidós minutos para cubrir
veintiun kilómetros, la
próxima vez lo mejoraremos, ahora a disfrutar de mi victoria personal-
Mis entrenamientos para llegar aquí han sido correr todos los domingos desde navidad, ahora me doy cuenta de que han sido escasos pero bueno lo importante es que ha sido.
Gracias a mi cuñado por salir a correr conmigo los domingos, a mi mujer y la familia por animarme , a
mi inseparable hermano, a todos los
participantes en la carrera, al publico que animó a tope, y
alos voluntarios de protección civil, y ala
organizacion por hacer este tipo de eventos, esto le viene muy bien a nuestra ciudad.
Hasta la p
próxima crónica.